Personalidad

Una noche oscura

Conocer mujeres de 853110

Desde entonces me casé con una mujer encantadora, pero por lo tanto que la ama nunca alcanzé soltar las palabras para decirle que la engañaba no solamente una vez, sino varias veces con mujeres de la peor clase. Empezó con un amigo mío cuando estaba en el ejército Me sorprendí lo francamente que me contó esos acontecimientos perversos, pero por desgracia dejó la semilla de una idea en mi mente. Eso fue hace cinco años. Suelo tener mucho cuidado, puesto que en mi país la prostitución es ilegal -- sí había problemas con la policía, pero normalmente podía convencerlos que estuviera en un tal barrio a causa de algo normal, como una visita a un amigo, abuelos, o lo que sea. Al salir tengo unas cosas conmigo -- dinero, por supuesto, para pagar las chicas quien recojo. Un condón para esquivar las enfermedades que las putas tienen - no me puedo imaginar un destino peor que volver a la casa y a mi novia infectado por alguna clase de enfermedad íntima. Al conducir por el barrio pobre, como de costumbre, un viernes hace unos meses, di con una chica nueva trabajando al cruce de dos calles oscuras. Al parecer se trataba de una mujercita de 18 años, con pelo negro y piel tan blanca como la nieve que cubriera el suelo.

Como ya he contado en otras historias, como Kuala Lumpur , solía trabajarme bien los contactos previamente a cada viaje. En esa línea conocí a una chica china en Madrid, Ping. Aparecía… desaparecía… y cuando aparecía de nuevo a veces ni recordaba quien era yo. Vamos, lo típico, todo en la línea de contacto falso. A punto estuve de terminar allí. Me falló varias veces tanto en quedar, como en aparecer tras acaecer quedado.

Una vez finalizado el primer trimestre y con motivo de celebrar las asueto de navidad se acordó el acudir a cenar a un pizzería de la ciudad. Para la ocasión me vestí con una camisa blanca un poco transparente, una falda de licra gris bastante corta y ceñida, unos pantys oscuros con una apertura básico, unos elegantes zapatos negros con poco de tacón y un pequeño sujetador negro, tipo wonderbra, que me juntaba las tetas y me las levantaba y como no las tengo pequeñas, la cuestión es que así estaba rompedora. Cuando llegé al restaurante casi todos los compañeros ocupaban sus asientos pero al final de la banco ví como Carlos me llamaba para indicarme que me había guardado un sitio a su izquierda y fachada a Marcos. Durante la cena todos estubimos comementando anécdotas del curso, ocupaciones, aficiones, etc, en un ambiente distendido y desenfadado a la vez que mis dos compañeros se mostraban bastante amables y caballerosos hacia mí, me llenaban continuamente la copa con alcohol y notaba como me miraban de una manera especial, pero fué algo antes de los postres cuando noté como por debajo del mantel la rodilla de Victor rozaba la mía; al principio creí que no se había dado cuenta y la aparté discretamente pero volvió a insistir a la vez que Marcos tocó con su pié el mío bajo la mesa.

Lo experimento. Empero no sé qué ocurre que no acabo de adeudar suerte. Ya no. Sé si es por mí o por ellos. Me gustaría.

Las frases que puede usar entretanto habla sucio. Todavía puedes. Acompañar tus propias fantasías en el antonomasia que te daremos. Quiero estar. Solo en una apartamento contigo. Estamos en.

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