Conversación

Pensandolo Bien Pense Mal

Coquetear sutilmente 184837

Todos los derechos reservados. Se prohíbe la reproducción de la presente obra, por cualquier medio impreso, electrónico, auditivo, sin la autorización por escrito de los editores y el titular de los derechos. Son las pm, es 30 de abril del añovoy días tarde. Me re- fiero a que el año pasado mi propósito de año nuevo fue escribir un libro, y que lo iba a empezar el primer día del año en curso. Después se me cruzaron algunos compromisos con mi banda musical de la cual hablaré a lo largo del librocomo la promoción del nuevo disco, grabación del video, llamadas con estaciones de radio, etc. Cosas que me desconcentrarían de escribir este que sería mi gran reto. Las excusas que mencioné arriba no nacieron directamente de la flo- jera, pues creo yo que su real fuente fue el miedo.

Por las calles repletas, sensación de entristecimiento y desamparo, como bedel de mi vida, hasta ahora mismo. Creo que el domingo partiré hacia Chihuahua 7 de septiembre A bordo En Madrid, antes de tomar el avión, hice la consabida visita a la tríada museística. Espléndido, a la manera de su tocayo y paisano Juan de Labrador. En el Prado, parte de la colección Basel: Picassos muy amistades. En el Reina Sofía, la antología Basel, de nuevo, con una representación de las primeras vanguardias: Tanguy, Juan Gris, etcétera. El viaje va a ser duro en muchos momentos, me imagino, y no una excursión superficial; no quisiera que mis miedos y fantasmas me impidan acercarme a la gente: esa es nuestra riqueza.

Preguntó Francys con tono asombrado, seguidamente Maritza le responde —Pues qué raro que no te hayas fijado, pero te digo que ese viejo durante casi todo el mes te ha estamento mirando de pies a cabeza bastante descaradamente y cuando puede te mira mucho la cola. No te esperaba tan pronto. Al siguiente día volví a superar el tope de ventas en la joyería y me volvieron a dar salida antes de mi horario habitual, llegué a casa y recordé la charla que había tenido mi esposa con Maritza el fecha anterior, su amiga le había antedicho que hoy no podía traerla, así que decidí darle la sorpresa a Francys de pasarla a recoger en mi auto. Ayer vi que él llegó por ti. El viejo se retiraba y yo pensé en caerle de sorpresa nuevamente, cuando me disponía aparecer, vi que el viejo se había devuelto, nuevamente yo retrocedí, me volví a esconder y escuché cuando este le dijo: —Oye, pero el coche de tu amiga no lo veo, parece que ya se fue. Algo que no me estaba gustando, ya en este punto no me cuadraba absolutamente nada de lo que sucedía, no sé si me estaba dejando dominar por mis celos, empero el corazón me palpitaba por la inseguridad que estaba sintiendo.

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